lunes, 18 de abril de 2011
martes, 12 de abril de 2011
HISTORIA DE LA VIRGEN DE COCHARCAS Y NATIVIDAD

IZUCHACA - HISTORIA DE LA VIRGEN DE COCHARCAS Y NATIVIDAD
Del departamento del Cusco escaparon dos hermanas huyendo de la esclavitud española, eran hijas del Dios Sol, la primera se llamaba Cocharcas, y la segunda Natividad. Caminaron día y noche sin rumbo definido y después de tanta caminata llegaron a Izcuchaca, que era un pastoral del distrito de Conaica. La Virgen de Cocharcas tras un descanso de tan agitadora caminata, dio una pestañeada y se quedó encantada, convirtiéndose en piedra. La gente de Conaica mientras pastaba sus ovejas vio la piedra y hallaron encantada a la virgen, la recogieron y la llevaron con un alboroto de fiesta a Conaica. Al día siguiente los pobladores se fueron a la iglesia, para verla y se dieron con la sorpresa que ya no estaba. La comunidad conaiquina bajó a Izcuchaca y vieron que la virgen se hallaba en el mismo lugar que la encontraron. Cuando uno de los pobladores quiso alzarla para llevársela nuevamente a Conaica sintió que pesaba demasiado y que no podían levantarla. La gente dijo que la virgen no quería irse, construyéndole su Iglesia donde ahora se encuentra la actual Iglesia y por eso sus simpatizantes y creyentes poblaron Izcuchaca. La otra hermana llamada Natividad llegó más allá, hasta Larmenta, donde llegó a descansar y también se convirtió en piedra y los pobladores la encontraron y le hicieron su respectiva Iglesia pero ella no quería estar allá, se salía todos los días a caminar. Una noche, a la gente del pueblo se les reveló en sueños diciendo que en su memoria se haría una fiesta con bailarines «negritos» porque la Natividad era defensora de los esclavos negros traídos del áfrica por los españoles. La virgen se quedó después en la Iglesia que le hicieron. La encontraron el ocho de septiembre.
RECOPILADOR Tania Rios Santiago INFORMANTE Julia Ríos
CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA DE IZCUCHACA

CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA DE IZCUCHACA
Leyenda
Izcuchaca es un lugar muy precioso por su ubicación topográfica y por su clima templado, por donde recorre el río Mantaro, que en todo el valle de Izcuchaca se encuentran árboles como los duraznos, guindas, tunas, nísperos, lúcuma, y los cedros, eucaliptos, pinos, y muchos árboles más, que adorna este histórico distrito. A unos cuatro a cinco kilómetros aproximadamente, por camino de herradura se encuentra el distrito de Conaica, que celebran la fiesta de la Santísima Trinidad ya tenía su Iglesia por ser más antiguo.
Izcuchaca en el año de 1807 aproximadamente, se titulaba «Pueblo de la Santa Cruz de Izcuchaca, anexo de la doctrina de Conaica». Pero cuando ya alcanzó una buena cantidad de pobladores, era necesario contar con una Iglesia. Una tarde se encontraba pastando carneros una pastorcita en un monte de yerbas, de molle, tara, y mientras hilaba (puchcaba) y cantaba se tropezó con una piedra de regular dimensión, plana cubierto de tierra y musgos, en esos instantes la pastorcita pensó que esta piedra serviría de «batán» y se puso a limpiarla, se sorprendió al ver en la piedra el rostro de una mujer teniendo entre sus brazos a una criatura. Entonces avisó a sus padres y éstos a los integrantes de la comunidad y todos atribuyeron que era una patente aparición de la Virgen, y que el taita cura inmediatamente señaló el nombre de «La virgen de Cocharcas». Entonces surgió la discusión y el egoísmo, y algunos pobladores decía, yo regalo el terreno con la condición de que se levante la iglesia en mis propiedades y ayudado por otros trasladaron la piedra al lugar designado, pero al día siguiente, como por encanto apareció en el mismo lugar en que lo encontró la pastora. Otro día los pobladores de Conaica con acompañamiento de una orquesta y fieles se robaron la piedra, pero también volvió a su lugar de origen. Convencidos de que la Virgen deseaba que levantaran su casa en el sitio en que ella había hecho su aparición, los del lugar es decir, los izcuchaquinos construyeron su iglesia. Los superiores eclesiásticos, por el gran esfuerzo desplegado y por la revelación milagrosa de la Virgen premiaron con el título Santuario de Izcuchaca. Desde entonces festejan con gran solemnidad el primer domingo de octubre de cada año en gracia y como recuerdo de su aparición.
RECOPILADOR: Moisés Acuña Acuña
IRONÍAS DE LA VIDA «LA SEMILLA: HAY QUE ESCOGER»

IRONÍAS DE LA VIDA «LA SEMILLA: HAY QUE ESCOGER»
Es la historia de un izcuchaquino muy peculiar, muy popular. Es el hombre del pueblo presente en toda alegría y en todo dolor, odiado hasta los tuétanos por su carácter belicoso, explosivo y grosero; pero también admirado por sus ocurrencias muy memorables. De estatura pigmea, su cara como de papa vieja, tez grasienta y de vestir sucio y deslucido como si ofendiera al shampoo y al jabón. Solía decir: … Mi presencia será ridícula, ¡pero se me respeta! Es la otra cara de la medalla, de un joven estudioso, ordenado y responsable. Este personaje es producto de la universidad de la vida: duro de corazón, de sentimiento, vive resentido con todos porque los avatares de la vida marcaron en él muchas huellas que no cicatrizan, recuerdos que duelen en lo profundo de su alma. Tal vez porque es hijo del azar, que no conoció el calor de sus padres, que nació pobre, triste y abandonado. Cuando recuerda este pasaje de su vida, dice: – ¡Soy hijo del río, del aire y del viento! ¡ Mi padre es el Sol; mi madre la Luna y las Estrellas son mis hermanitos! ¡Mi colchón es el suelo, la piedra mi almohada y el pajar mi frazada! ¡Pobre nací, pobre es mi vida y pobre será mi muerte! Para llevar una vida sin sobresaltos aplica su astucia y habilidad. Por ejemplo, para conseguir el trabajo que hoy ostenta como portero-guardián de una Escuela, incursionó en la política y fue militante del partido del APRA en la época de Alan García, y para asegurar sus alimentos y tener compañera, contrajo matrimonio. No es ningún zonzo. Ahora tiene un sueldo y esposa y se relaja a pierna suelta. Habitualmente está a la búsqueda de alguna reunión o Fiesta donde haya abundante licor. En algún velatorio, es el personaje más acongojado que acompaña día y noche a los atribulados dolientes. En las zafa-casas es el más bullanguero y afanoso hombrehormiga, que todo por un copón de «cañazo» corretea escaleras arriba y abajo cargando las tejas o el barro; abriendo camino y gritando: ¡Permiso… carajo! ¡Hombres trabajando! En los matrimonios, se las ingenia para colarse a la cocina y hacer las veces de «mozo» o ayudante de cocina y si engatusa a algún ingenuo padrino se coloca de «despensero» para luego ser dueño de la Fiesta, y así por el estilo; en cada Fiesta es un personaje aparte, como ven, todo lo fácil de la vida. Si en algún momento, alguien le provoca una conversación sobre temas como: el estudio, trabajo, higiene, aseo, responsabilidad éste amigo, se ofusca, se enfurece y ataca con groserías. Mejor es evitar esos temas. Si se quiere una reunión amena, a éste personaje se le tiene que alabar, tratarlo con cariño, con respeto decirle «Cocon» «Coquito» que es el apelativo que mas le agrada. Una tarde había varios profesionales académicos que parlaban sobre grados, maestrías y doctorados y Coco se soltó una de sus ocurrencias: ¡Señores, yo estudié primaria en Ninacaca; Secundaria en Huamancaca; Superior en Potosí, Masterado en Acapulco y mi Doctorado en Luxsonburgo! Arrancando de los oyentes una sonora carcajada, y como estaba con la chispa lúcida le pidieron otro chiste, que gustoso accedió y dijo: – Les voy a enseñar algunas palabras del quechua huancavelicano y verán que toda palabra termina en «rani»: Micurani, tusurani, pucllarani, wajarani. Y también les voy a enseñar algunas palabras del dialecto Wanca y verán que toda palabra termina en «culo»: Micuyculo, tusuyculo, pucllayculo. Coco es una persona que tiene bondades y defectos, como todo humano; pero no es un buen ejemplo para la niñez y la juventud; por eso, la semilla hay que escogerla.
RECOPILADOR Hugo Serpa Torres
EL DUEÑO DE LAS FIESTAS DE AÑO NUEVO
EL DUEÑO DE LAS FIESTAS DE AÑO NUEVO
Esta Fiesta, es esperada por Coco con un inusitado interés. Con una calculada anticipación ha preparado su disfraz: pantaloneta larga de color blanco, con bastas adornadas con croché; un saco oscuro adornado con pañuelos variopintos prendidos con un imperdible; máscara de metal al estilo colmenero; sombrero y pañuelo para la
cabeza, matraca, bastón de madera adornado con un cuerno de toro que servirá para invitar chicha a las amistades. En la víspera a Coco se le ve, afanoso para ganarse el mejor lugar dentro de los bailarines, pero, su estatura no le favorece. Él quiere ser guiador pero consciente que no tiene los méritos suficientes, será el más entusiasta para sacar cara por su barrio que es Cabildo. El día central, los bailarines haciendo dos hileras, intercaladas por hombres y mujeres bailan cadenciosamente el zapateo que hace retumbar el piso de cemento del parque y la Plaza; la orquesta típica es traída desde la ciudad incontrastable de Huancayo, cuna de músicos para ésta ocasión. Coco, es la atracción de chicos y grandes, hace lo imposible para figurar: guapea, agita su matraca, se contornea de un lado para otro y zapatea con un gusto especial. A cada rato pide: ¡orquesta, carajo! … En la pausa, se acerca a los distinguidos de Izcuchaca, para desearles: ¡Feliz año mama Cata! ¡Feliz año tío Elías! ¡Feliz año madrina Feliza! Y así a todos los que encuentra a su paso. Luego comparte algunas cervecitas con su collera de infancia. Allí está con Chíllico, chiwacos, Gringol, Rin tin tin, Cuchi Macho, Canca-supi, papinco, majato, Caputito y otros. Entre risa y risa recuerdan su infancia, las palomilladas de la escuelas, las tomaderas de pelo a los profesores, su debut en el sexo y el amor . Interrumpe un momento y grita: ¡Estoy valiente para el trago; cobarde para el trabajo; sufrido para los hombres; pero ardiente para las mujeres! ¡El comer es placer de chanchos… el tomar es placer de dioses y bailar… virtud de los grandes! Luego, tiene que cumplir con su obligación de bailar con su grupo, caso contrario será expulsado. La costumbre es ley. El día 2 de enero es el encuentro de los dos bandos: Tambillo y Cabildo para los cuales ambos mayordomos se han preparado para ganar el concurso, tanto de orquestas como de bailarines. Los jurados Calificadores son las autoridades y hay buenos premios. La plaza está abarrotada de gente y visitantes de los pueblos vecinos porque el «Japinacuy» es en todo orden. Música, bailes, tragos, barras, globos, etc. El público tiene sus preferencias, al final cada quien defiende a su barrio, la policía tiene que redoblar el resguardo y los jurados a cada instante piden calmar los ánimos. La fiesta es todo furor. Coco, para el «Japi-Nacu» tiene la preferencia de disfrazarse de «LATAS-MACHO» que es el personaje de un viejo harapiento, especie de un pordiosero que cargado de espinas y empuñando un látigo baila correteando y brincando, poniendo orden y disciplina y abriendo campo para sus bailarines. Cabe señalar que el «Latas-macho» es el terror de niños y de los perros que deambulan en la plaza, este personaje tiene que hacer reír al público y Coco, tiene esas cualidades. Al día siguiente la mayoría de los fiesteros amanecen con una terrible resaca y Coco aparte de ello estará con el cuerpo
maltratado de tanto zapatear y con escaso físico para continuar bailando; pero la fiesta continúa, recorriendo tienda por tienda pidiendo una colaboración consistente en cerveza, aguardiente, coca o cigarro a lo que los mayordomos llaman el «HUASI-CUY» y de paso invitará al banquete preparado especialmente para sus colaboradores, amistades y público en general. A eso de las 2 de la tarde el mayordomo casa por casa invita a la gente y al compás de la orquesta se dirigen a la casa de la mayordomía donde los platos serán a base de carne y culmina con una cervezada, la comida es para todos, chicos y grandes tienen que degustar los platos. A estas alturas ya existe el nuevo mayordomo para el año siguiente, y todos tienen que anotar su colaboración voluntaria y los bailarines renovarán su sentimiento por su barrio preferido hasta cumplir siete años continuos que es la creencia que se tiene dicen para satisfacer el deseo del «Niño Jesús», en este caso «niño Tambillo» o «niño Cabildo». También han habido años en que no hay mayordomo de uno de los barrios, entonces los cobarrianos hacen una colecta para contratar una orquesta sólo para el día del «JapiNacuy» y a esto llaman YANA-CANCHA. Coco, para cumplir bien con la Fiesta de Año Nuevo a tenido que ahorrar dinero para su disfraz aún a costa de castigar su estómago y el de los suyos, tiene que guardar la apariencia de estar bien económicamente. En ocasiones se le ha visto jactarse de ser platudo y a llegado a quemar billetes de 20 ó 50 nuevos soles ante la mirada atónita de los presentes. Esta no es la historia de una irracional imaginación, es la vida tempestuosa de Jorge Bada, «Cocon», el hombre folklórico, del pueblo, estimado y odiado hasta el paroxismo, cuyo carácter violento, grosero y diabólico ha dejado huellas, dramas, veleidades como maldición telúrica en el pueblo de Izcuchaca. Donde nació, creció, vive y será su sepultura. Más Izcuchaquino que la tuna o el durazno, que ama esta tierra a su manera, con un deseo insaciable, que para el que escribe estas líneas ha sido difícil hacer una meticulosa observación. Estamos ante una puerta nueva del siglo XXI, hermosa y moderna y es el momento de buscar nueva vida ante los escombros vividos ante un pasado nauseabundo, indecoroso para las nuevas generaciones, esa nueva vida que sea ejemplo para la posteridad.
RECOPILADOR Municipalidad Distrital de Izcuchaca
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