martes, 12 de abril de 2011

HISTORIA DE LA VIRGEN DE COCHARCAS Y NATIVIDAD



IZUCHACA - HISTORIA DE LA VIRGEN DE COCHARCAS Y NATIVIDAD

Del departamento del Cusco escaparon dos hermanas huyendo de la esclavitud española, eran hijas del Dios Sol, la primera se llamaba Cocharcas, y la segunda Natividad. Caminaron día y noche sin rumbo definido y después de tanta caminata llegaron a Izcuchaca, que era un pastoral del distrito de Conaica. La Virgen de Cocharcas tras un descanso de tan agitadora caminata, dio una pestañeada y se quedó encantada, convirtiéndose en piedra. La gente de Conaica mientras pastaba sus ovejas vio la piedra y hallaron encantada a la virgen, la recogieron y la llevaron con un alboroto de fiesta a Conaica. Al día siguiente los pobladores se fueron a la iglesia, para verla y se dieron con la sorpresa que ya no estaba. La comunidad conaiquina bajó a Izcuchaca y vieron que la virgen se hallaba en el mismo lugar que la encontraron. Cuando uno de los pobladores quiso alzarla para llevársela nuevamente a Conaica sintió que pesaba demasiado y que no podían levantarla. La gente dijo que la virgen no quería irse, construyéndole su Iglesia donde ahora se encuentra la actual Iglesia y por eso sus simpatizantes y creyentes poblaron Izcuchaca. La otra hermana llamada Natividad llegó más allá, hasta Larmenta, donde llegó a descansar y también se convirtió en piedra y los pobladores la encontraron y le hicieron su respectiva Iglesia pero ella no quería estar allá, se salía todos los días a caminar. Una noche, a la gente del pueblo se les reveló en sueños diciendo que en su memoria se haría una fiesta con bailarines «negritos» porque la Natividad era defensora de los esclavos negros traídos del áfrica por los españoles. La virgen se quedó después en la Iglesia que le hicieron. La encontraron el ocho de septiembre.

RECOPILADOR Tania Rios Santiago INFORMANTE Julia Ríos

CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA DE IZCUCHACA


CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA DE IZCUCHACA
Leyenda

Izcuchaca es un lugar muy precioso por su ubicación topográfica y por su clima templado, por donde recorre el río Mantaro, que en todo el valle de Izcuchaca se encuentran árboles como los duraznos, guindas, tunas, nísperos, lúcuma, y los cedros, eucaliptos, pinos, y muchos árboles más, que adorna este histórico distrito. A unos cuatro a cinco kilómetros aproximadamente, por camino de herradura se encuentra el distrito de Conaica, que celebran la fiesta de la Santísima Trinidad ya tenía su Iglesia por ser más antiguo.

Izcuchaca en el año de 1807 aproximadamente, se titulaba «Pueblo de la Santa Cruz de Izcuchaca, anexo de la doctrina de Conaica». Pero cuando ya alcanzó una buena cantidad de pobladores, era necesario contar con una Iglesia. Una tarde se encontraba pastando carneros una pastorcita en un monte de yerbas, de molle, tara, y mientras hilaba (puchcaba) y cantaba se tropezó con una piedra de regular dimensión, plana cubierto de tierra y musgos, en esos instantes la pastorcita pensó que esta piedra serviría de «batán» y se puso a limpiarla, se sorprendió al ver en la piedra el rostro de una mujer teniendo entre sus brazos a una criatura. Entonces avisó a sus padres y éstos a los integrantes de la comunidad y todos atribuyeron que era una patente aparición de la Virgen, y que el taita cura inmediatamente señaló el nombre de «La virgen de Cocharcas». Entonces surgió la discusión y el egoísmo, y algunos pobladores decía, yo regalo el terreno con la condición de que se levante la iglesia en mis propiedades y ayudado por otros trasladaron la piedra al lugar designado, pero al día siguiente, como por encanto apareció en el mismo lugar en que lo encontró la pastora. Otro día los pobladores de Conaica con acompañamiento de una orquesta y fieles se robaron la piedra, pero también volvió a su lugar de origen. Convencidos de que la Virgen deseaba que levantaran su casa en el sitio en que ella había hecho su aparición, los del lugar es decir, los izcuchaquinos construyeron su iglesia. Los superiores eclesiásticos, por el gran esfuerzo desplegado y por la revelación milagrosa de la Virgen premiaron con el título Santuario de Izcuchaca. Desde entonces festejan con gran solemnidad el primer domingo de octubre de cada año en gracia y como recuerdo de su aparición.

RECOPILADOR: Moisés Acuña Acuña

IRONÍAS DE LA VIDA «LA SEMILLA: HAY QUE ESCOGER»


IRONÍAS DE LA VIDA «LA SEMILLA: HAY QUE ESCOGER»

Es la historia de un izcuchaquino muy peculiar, muy popular. Es el hombre del pueblo presente en toda alegría y en todo dolor, odiado hasta los tuétanos por su carácter belicoso, explosivo y grosero; pero también admirado por sus ocurrencias muy memorables. De estatura pigmea, su cara como de papa vieja, tez grasienta y de vestir sucio y deslucido como si ofendiera al shampoo y al jabón. Solía decir: … Mi presencia será ridícula, ¡pero se me respeta! Es la otra cara de la medalla, de un joven estudioso, ordenado y responsable. Este personaje es producto de la universidad de la vida: duro de corazón, de sentimiento, vive resentido con todos porque los avatares de la vida marcaron en él muchas huellas que no cicatrizan, recuerdos que duelen en lo profundo de su alma. Tal vez porque es hijo del azar, que no conoció el calor de sus padres, que nació pobre, triste y abandonado. Cuando recuerda este pasaje de su vida, dice: – ¡Soy hijo del río, del aire y del viento! ¡ Mi padre es el Sol; mi madre la Luna y las Estrellas son mis hermanitos! ¡Mi colchón es el suelo, la piedra mi almohada y el pajar mi frazada! ¡Pobre nací, pobre es mi vida y pobre será mi muerte! Para llevar una vida sin sobresaltos aplica su astucia y habilidad. Por ejemplo, para conseguir el trabajo que hoy ostenta como portero-guardián de una Escuela, incursionó en la política y fue militante del partido del APRA en la época de Alan García, y para asegurar sus alimentos y tener compañera, contrajo matrimonio. No es ningún zonzo. Ahora tiene un sueldo y esposa y se relaja a pierna suelta. Habitualmente está a la búsqueda de alguna reunión o Fiesta donde haya abundante licor. En algún velatorio, es el personaje más acongojado que acompaña día y noche a los atribulados dolientes. En las zafa-casas es el más bullanguero y afanoso hombrehormiga, que todo por un copón de «cañazo» corretea escaleras arriba y abajo cargando las tejas o el barro; abriendo camino y gritando: ¡Permiso… carajo! ¡Hombres trabajando! En los matrimonios, se las ingenia para colarse a la cocina y hacer las veces de «mozo» o ayudante de cocina y si engatusa a algún ingenuo padrino se coloca de «despensero» para luego ser dueño de la Fiesta, y así por el estilo; en cada Fiesta es un personaje aparte, como ven, todo lo fácil de la vida. Si en algún momento, alguien le provoca una conversación sobre temas como: el estudio, trabajo, higiene, aseo, responsabilidad éste amigo, se ofusca, se enfurece y ataca con groserías. Mejor es evitar esos temas. Si se quiere una reunión amena, a éste personaje se le tiene que alabar, tratarlo con cariño, con respeto decirle «Cocon» «Coquito» que es el apelativo que mas le agrada. Una tarde había varios profesionales académicos que parlaban sobre grados, maestrías y doctorados y Coco se soltó una de sus ocurrencias: ¡Señores, yo estudié primaria en Ninacaca; Secundaria en Huamancaca; Superior en Potosí, Masterado en Acapulco y mi Doctorado en Luxsonburgo! Arrancando de los oyentes una sonora carcajada, y como estaba con la chispa lúcida le pidieron otro chiste, que gustoso accedió y dijo: – Les voy a enseñar algunas palabras del quechua huancavelicano y verán que toda palabra termina en «rani»: Micurani, tusurani, pucllarani, wajarani. Y también les voy a enseñar algunas palabras del dialecto Wanca y verán que toda palabra termina en «culo»: Micuyculo, tusuyculo, pucllayculo. Coco es una persona que tiene bondades y defectos, como todo humano; pero no es un buen ejemplo para la niñez y la juventud; por eso, la semilla hay que escogerla.

RECOPILADOR Hugo Serpa Torres